Razones para no unir el ciclismo y el fútbol

Este post que escribo es muy personal y refleja mi opinión. Es posible que no te guste. O es posible que estés totalmente de acuerdo. En cualquier caso, sólo es mi opinión argumentada sobre un hecho de actualidad reciente. No es la verdad absoluta, ni pretendo que lo sea. Habitualmente en mi blog me esfuerzo por llevar una línea más profesional y objetiva en relación a lo que me dedico. Este post no va a ser el caso.

El artículo trata sobre la relación entre fútbol y ciclismo que se generó en la etapa 13 con salida en Bilbao (en el estadio de San Mamés) y llegada en el Alto de Los Machucos (Monumento Vaca Pasiega).

La situación se ve en los siguientes dos tweets que cito de entidades de cada lado de la barrera.

Es verdad que, en mi caso particular, me desligué del fútbol por aburrimiento, mala imagen y valores que se publicitan y luego no se defienden. Así que ante esta imagen, me hago preguntas para la reflexión: ¿Por qué hay que hacer el paripé en el campo? ¿Para quién se hace el paripé? ¿Qué sentido tiene? ¿Qué aporta al ciclismo?

La estampa de ciclistas rodando en un campo de fútbol es rara y artificial. Reflexión sacada de Twitter: vueltas sobre el césped, con la grada vacía… La única razón por la que entiendo que podrían hacer todo esto es para montar todo el espectáculo mayúsculo que debe ser una salida dentro del campo (firmas, etc.) y demostrar que el ciclismo también es capaz de llenar estadios al completo. No fue así. Se les vio rodar por dentro los pocos que entraron, al menos así se ven las gradas.

El momento de Omar Fraile, Mikel Bizkarra y Jonathan Lastra habrá gustado a muchos. A mi no, desde luego, y siento ser cenizo, rotundo no. Se trata de la prueba irrefutable de que todos los deportes están sometidos al liderazgo del fútbol y que así lo aceptan. Sin intención de desbancarlo a corto y medio plazo.

Y el club de fútbol encantado de todo el marketing que se le hace sólo por abrir la puerta.

Claves para afrontar la suspensión de una competición ciclista

Claves fundamentales para situaciones de emergencia en competiciones

Lo peor que le puede ocurrir a una competición ciclista es su suspensión o cancelación. Bien, dicho esto, mira los dos siguientes videos que en los últimos días están siendo trending topic en el ciclismo:

Siento no tener ya el enlace completo al tweet de Nieves Moya que es la que me ha facilitado los videos a través de su cuenta. Al parecer, ha borrado el mensaje después de alguna crítica lo que pasó o dejó de pasar… Gracias en cualquier caso, Nieves.

Polémicas al margen, estos videos están grabados en la Iª Volta Ciclista al Penedès y ponen en evidencia que, en ocasiones, no queda otro remedio que bajar la persiana. Y en el Tour de Francia de este año también hemos visto situaciones que han favorecido la modificación o suspensión de la etapa. En situaciones así, lo mejor es pactar la decisión con el resto de agentes implicados en la carrera: jueces, equipos y organización. Hay que actuar por el bien general del ciclismo y dejar a un lado los intereses exclusivos de la organización.

Lo del Tour de Francia que todos hemos visto… Con razón se suspendió la etapa.

Todos quieren celebrar la prueba pero no todos están dispuestos a hacerlo a cualquier precio. Los que se juegan su integridad física son los ciclistas, así que las condiciones de seguridad son las que deben primar siempre. De la organización depende suspenderlo con buena imagen y aprovechar para mostrarlo como ejemplo de buena gestión. ¿Cómo se hace eso? Intentando llevar siempre la voz cantante de la situación -liderazgo- e intentando adelantarse a las opiniones que puedan generarse tanto entre directores como ciclistas. ¿Cómo se hace esto último? Preguntando y sondeando la opinión general sobre la situación en cuestión.

  1. Control de la situación. Hay que manejar con corrección la situación en todo momento. Esto no implica imponer un criterio mediante voz alta. El objetivo es evitar discusiones inútiles que no llevan a nada. Hay que guiar la situación hacia una solución.
  2. Toma de decisiones. Por complicado y difícil que sea el momento, hay que tomar decisiones. Y no van a ser decisiones fáciles. Ni sobra el tiempo para tomarlas.
  3. Objetividad. Hay situaciones que son insostenibles y ya está. Hay que analizar la situación y las consecuencias de cada decisión.
  4. Mal menor. El organizador tiene una gran responsabilidad dados los acuerdos económicos y de patrcinio con empresas e instituciones. Suspender el evento es una complicada decisión. No obstante, la consecuencia de disputarse podría resultar peor: una caída grave, un accidente… Todo ocurrido directamente por la no suspensión. Hay que optar siempre por el mal menor.

Fin de semana en Cheste

¡Hola de nuevo!

¿Alguna vez has visto bicicletas en un circuito de motos? También van rápido por el circuito, aunque no tanto… Este fin de semana cambió el escenario habitual: de las carreteras convencionales de doble sentido al Circuito Ricardo Tormo de Cheste, donde acudí con la selección infantil de Euskadi al Campeonato de España de Ciclismo Escolar, para categoría cadete e infantil.

Infantiles masculinos en el sprint final. Cheste 2019. (RFEC)

La actividad comienza el jueves, con la llegada al lugar donde nos hospedamos; a unos 20 minutos del circuito. Los ciclistas infantiles no compiten hasta el sábado; con doble jornada, a la mañana las pruebas en ruta y a la tarde las pruebas de gynkana. El viernes se reserva para un entrenamiento matutino de 30 minutos con varias vueltas al circuito, las inscripciones y a las reuniones técnicas.

Infantiles féminas rodando en pelotón en una de las vueltas al circuito. Cheste 2019. (RFEC)

Llega el sábado. Despertador a las 7 de la mañana para bajar a desayunar y plantarse en el circuito a las 8:30 con ocho ciclistas infantiles. Últimas explicaciones, ánimos y al rodillo. No se permiten los coches de equipo, sólo uno neutro así que la organización establece dos puntos de asistencia mecánica fijos; principio y final de meta. Primero salen las cuatro chicas de Euskadi y posteriormente los chicos. A las 10 de la mañana el sol pega fuerte. Los chicos se van a tostar cuando tomen la salida una hora más tarde. Por suerte, todo acaba sin golpes de calor. Hemos insistido mucho desde tres días antes con beber mucha agua, mucha. Todo termina, hemos sufrido dos caídas leves pero sin mayores consecuencias.

No me paro a detallar cómo ha ido la carrera porque no son categorías para eso. Se lo han pasado bien y no han tenido problemas. En la sesión de la tarde con la gynkana, similar. Con correcciones y errores que servirán para aprender.

La foto divertida del fin de semana. Cheste 2019. (Euskadi Selekzioa)

Hay muchas anécdotas que se extraen de estas convivencias. La primera es la propia convivencia. La capacidad de conectar fácil con niñas y niños que he conocido en pocos días que llegan desde otras escuelas ciclistas. Mi ámbito con las escuelas se reduce a Bizkaia y al acudir como Euskadi conoces gente diferente, ciclistas diferentes, que valoran las cosas que yo les pueda enseñar. Ejemplos concretos son cómo afrontar el paso a cadetes, cómo calentar en un rodillo de rulos o agradecerles su esfuerzo…

Como técnico agradezco estas convivencias. Son un ajetreo, todo el rato para arriba y para abajo, con muchas horas de viaje, pero el trato y la respuesta de los ciclistas siempre es de agradecer.