Claves para afrontar la suspensión de una competición ciclista

Claves fundamentales para situaciones de emergencia en competiciones

Lo peor que le puede ocurrir a una competición ciclista es su suspensión o cancelación. Bien, dicho esto, mira los dos siguientes videos que en los últimos días están siendo trending topic en el ciclismo:

Siento no tener ya el enlace completo al tweet de Nieves Moya que es la que me ha facilitado los videos a través de su cuenta. Al parecer, ha borrado el mensaje después de alguna crítica lo que pasó o dejó de pasar… Gracias en cualquier caso, Nieves.

Polémicas al margen, estos videos están grabados en la Iª Volta Ciclista al Penedès y ponen en evidencia que, en ocasiones, no queda otro remedio que bajar la persiana. Y en el Tour de Francia de este año también hemos visto situaciones que han favorecido la modificación o suspensión de la etapa. En situaciones así, lo mejor es pactar la decisión con el resto de agentes implicados en la carrera: jueces, equipos y organización. Hay que actuar por el bien general del ciclismo y dejar a un lado los intereses exclusivos de la organización.

Lo del Tour de Francia que todos hemos visto… Con razón se suspendió la etapa.

Todos quieren celebrar la prueba pero no todos están dispuestos a hacerlo a cualquier precio. Los que se juegan su integridad física son los ciclistas, así que las condiciones de seguridad son las que deben primar siempre. De la organización depende suspenderlo con buena imagen y aprovechar para mostrarlo como ejemplo de buena gestión. ¿Cómo se hace eso? Intentando llevar siempre la voz cantante de la situación -liderazgo- e intentando adelantarse a las opiniones que puedan generarse tanto entre directores como ciclistas. ¿Cómo se hace esto último? Preguntando y sondeando la opinión general sobre la situación en cuestión.

  1. Control de la situación. Hay que manejar con corrección la situación en todo momento. Esto no implica imponer un criterio mediante voz alta. El objetivo es evitar discusiones inútiles que no llevan a nada. Hay que guiar la situación hacia una solución.
  2. Toma de decisiones. Por complicado y difícil que sea el momento, hay que tomar decisiones. Y no van a ser decisiones fáciles. Ni sobra el tiempo para tomarlas.
  3. Objetividad. Hay situaciones que son insostenibles y ya está. Hay que analizar la situación y las consecuencias de cada decisión.
  4. Mal menor. El organizador tiene una gran responsabilidad dados los acuerdos económicos y de patrcinio con empresas e instituciones. Suspender el evento es una complicada decisión. No obstante, la consecuencia de disputarse podría resultar peor: una caída grave, un accidente… Todo ocurrido directamente por la no suspensión. Hay que optar siempre por el mal menor.

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